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Este punto de la ciudad destila nostalgia. Qué tontería bajar al bar de la esquina y pensar que te encontraré tomando un café, ¿no?
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Prosa y algunos versos
De sueño y sábanas
Abrió los ojos y se desperezó lentamente. Sintió frío en una mañana soleada de agosto, seguramente tenía una resaca de pesadillas en las pestañas. Aún recuerda la discusión, todos los detalles se le agolpan en la mente, los gritos, las verdades florecidas, los insultos, el portazo, los pedazos de una relación esparcidos por una alfombra barata. Los ojos se le tiñeron de tristeza y un ruido ensordecedor que entraba por la ventaba la obligó a levantarse. De camino al salón se encendió un cigarrillo, exhaló su vicio con ansia, con esa delicadeza y ese aire de melancolía que solía envolverla cuando el rímel le había empañado la mirada y cuando el pintalabios rojo le difuminaba la boca. Llegó a duras penas y se sentó en el suelo, cansada, abatida, llena de añoranza. Llevaba una semana así, repitiendo la misma rutina y sin quitarse aquella camisa blanca que aún olía a él. Casi sin darse cuenta se había convertido en una chica somnolienta. Había dejado de tomar café, por qué ya no le sabía igual, por qué había decidido que ya no le gustaba ese sabor amargo… quizás también por qué era él quién lo hacía cada mañana después de darle un beso de buenos días en aquella cama para dos que ahora sólo ocupaba ella.
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Prosa y algunos versos
Pasión
Se le marcaban las arrugas en sus manos de treintañera cortando cebolla. Se adivinaban ríos azulados bajo su piel aceitunada. Se podía observar cómo las venas nacían de la nada y se deshacían en otras direcciones, creando así un entramado de vida en sus extremidades. Parecía que llevara raíces arboladas tatuadas en la cara interna de sus muñecas y aparecían con toda su intensidad cuando realizaba algún esfuerzo extraordinario. Eso la delataba, sacaba a relucir el torbellino de nervios que llevaba dentro y que ella se empeñaba en ocultar. Con los años todas las decepciones se le habían ido acumulando en esa parte del cuerpo, condenándola a no poder deshacerse de ellas. Quién sabe en qué momento sus manos se convirtieron en su identidad. Se podía pasar horas observándolas, intentando reconstruir el recorrido de esas marcas, viendo como su pulso latía más fuerte a través del recuerdo y como sus venas iban a estallar. Pensó en darles una nueva capa de pintura sólo para no tener que verlas cuando sin querer se cortó con el cuchillo. Empezó a brotar un acuoso líquido rojo de la herida y se anonadó. Rebobinó toda su vida en un segundo y dejó de odiarse a sí misma y a sus afluentes azules. Tantos años le había costado darse cuenta que sus manos tatuadas no eran signo de tristezas y penas, sino más bien de pasión. Pasión de la buena.
Trabajo sobre profundidad de campo. © Míriam Riau y Alba Carrió.
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Prosa y algunos versos
¡Va de fotos!
Asignatura de Géneros fotográficos en 3º de Carrera
Trabajo: reportaje artístico de tema libre.
Este post va de fotos y pecados. Qué miedo. Se trataba de un trabajo de fotografía, realizado en grupo, en que decidimos escoger el hiperusado y reciclado tema de "Los 7 pecados capitales" para realizar un reportaje de fotografía artística. Para entonces, lo capital se convirtió en natural, y construímos nuestros "7 pecados naturales" particulares: ira, avarícia, gula, envidia, soberbia, lujuria y pereza.
Impregnadas de un ambiente bucólico maravilloso, nos pusimos el traje de campesinas y ¡manos a la obra! El resultado fue una exposición simple, pero efectiva, y todo el arte que teníamos ¡ahí lo plasmamos! Las fotos, al ser metafóricas, iban acompañadas de una frase/refrán que daba pistas sobre el pecado que representaba cada imagen.
A mí me tocó la soberbia, y no se me ocurrió otra cosa que utilizar la figura de unas palmeras, por la metafóra de altura-soberbia más que nada. Idea que hoy, viéndolo con perspectiva, me resulta un tanto mediocre, pero en fin ¡la vida es crecimiento! Por la parte que me toca, ya no creo que pase de mis 166 centímetros de estatura, pero internamente aspiro a un poco más, sólo pido unos milímetros más de alma cada día.
En fin..disfrutad de las fotografías ¡pecadores!
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